Saltar para o conteúdo
Voltar a Memoira

Um verdadeiro livro Memoira. O teu vai parecer-se com este.

El olor del comal

por Elena Reyes

A mostrar na língua original

Ver a tradução

O filme

Ver o filme

Um pequeno filme desta vida, a partir das fotografias deste livro.

ÍndiceToca para abrir

Infância · anos 1950

Capítulo 1 · 29/06/2026

El comal antes del amanecer, en la cocina de mi madre. Imagen de ilustración.

Un pueblo de Jalisco, el olor del comal antes del amanecer, y la voz de mi madre llamándome para el desayuno.

Nací en un pueblo de Jalisco, de esos que no salen en los mapas grandes. La casa era de adobe, fresca en el calor y fría en las pocas noches de frío, con un patio en el centro donde mi madre tenía sus macetas y una jacaranda que en abril dejaba todo morado. Lo que primero me regresa cuando pienso en esos años no es una imagen, es un olor. El olor del comal en la madrugada, cuando mi madre echaba las primeras tortillas y la lumbre todavía estaba baja. Yo dormía con mis hermanas en un cuarto, y antes de abrir los ojos ya sabía que era de mañana por ese olor a maíz y a humo. Después venía su voz, llamándome por mi nombre completo, que solo usaba cuando hablaba en serio o cuando me quería despertar. Mi madre cocinaba para todos. No solo para nosotros, también para el que llegara, porque en el pueblo el que llegaba se sentaba. Hacía un pozole los domingos que juntaba a media familia, y un mole para las fiestas que le tomaba dos días, moliendo los chiles en el metate hasta que le dolían los brazos. Yo me sentaba en un banquito a verla, con las manos llenas de masa, aprendiendo sin saber que aprendía. Mi padre trabajaba la tierra, frijol y maíz, y miraba el cielo como quien lee un libro. No éramos ricos, pero nunca sentí que me faltara nada. Había de comer, había rezo en la noche, y había una certeza que de niña no sabía nombrar y que después extrañé toda la vida: la de saber exactamente quién era uno y de dónde venía. Esos primeros años fueron cortos. La vida nos iba a llevar lejos, a mi hermana y a mí. Pero el comal en la madrugada se quedó conmigo. Lo llevé al norte como quien lleva una foto en la cartera.

Juventude · anos 1970

Capítulo 2 · 29/06/2026

Los campos de California que no se acababan, la primera mañana. Imagen de ilustración.

Veintidós años, una hermana, un morral y el nombre de un primo en un papel. La noche que dejamos el pueblo.

Crucé con mi hermana Lupe en el setenta y dos. Ella tenía veinte años, yo veintidós. Llevábamos un morral cada una, una foto de nuestra madre, y el nombre de un primo escrito en un papel que doblé y desdoblé tantas veces que casi se borra. No voy a contar todo del cruce, porque hay cosas que una guarda. Pero diré que fueron días largos, que tuvimos miedo, y que hubo gente buena y gente que no lo era, como en todas partes. Hubo una noche en el desierto en que Lupe se quería regresar, y yo le agarré la mano en lo oscuro y le dije una mentira, le dije que ya casi llegábamos, aunque yo no sabía dónde estábamos. A veces el amor es eso, decir una mentira amable para que el otro pueda dar un paso más. Lo que más extrañaba no era el pueblo entero. Era cosas chiquitas. El olor del comal en la madrugada. La campana de la iglesia. La voz de mi madre. Una se va por una vida mejor, eso decíamos, pero nadie te explica que también te vas de los olores, de los sonidos, de la manera en que la luz cae en un lugar y en ningún otro. Llegamos con el primo a un pueblo de California rodeado de campos que no se acababan nunca. Esa primera mañana me asomé y vi hileras de árboles hasta donde llegaba la vista, y pensé dos cosas al mismo tiempo. Pensé qué grande es esto. Y pensé qué lejos estoy de mi madre. Las dos cosas eran ciertas, y aprendí que casi siempre lo son, que la vida casi nunca te da una sola cosa a la vez.

Capítulo 3 · 29/06/2026

La pizca de la fresa, agachada de sol a sol. Imagen de ilustración.

Los campos, después una casa ajena, las manos partidas por el trabajo, y el dinero guardado en un calcetín.

Vida adulta · anos 1970

Capítulo 4 · 29/06/2026

Una fiesta en el patio, papel picado y guitarra. Así eran nuestros años buenos. Imagen de ilustración.

Rafael, tres hijos, una casa chica que siempre estaba llena, y los primeros en ir a la universidad.

Vida adulta · anos 1980

Capítulo 5 · 29/06/2026

La Virgen de Guadalupe junto a la puerta, en cada casa donde viví. Imagen de ilustración.

La Virgen de Guadalupe junto a la puerta, la misa, y la mesa de los domingos que mantuvo a la familia unida.

Vida adulta · anos 1990

Capítulo 6 · 29/06/2026

El día del juramento, con mi mejor vestido y la mano en alto. Imagen de ilustración.

Años de papeles y de estudiar de noche, y la mañana en que levanté la mano y juré, sin soltar la de Rafael.

Mais tarde na vida · anos 2020

Capítulo 7 · 29/06/2026

Escribiéndoles a mis nietos, en la mesa de la cocina. Imagen de ilustración.

Una carta a mis nietos que me contestan en inglés: sobre de dónde vienen, sobre el trabajo honrado, y sobre no perder la mesa.